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lunes, 30 de abril de 2012

¿Vale la pena?

Me he creado una imagen de polémico.
Mi persona no es bien vista en diferentes círculos falleros.
Cuando me invitan a un coloquio intentan no mezclarme con personas que no me tragan.
Hay muchos que en privado y cuando estamos solos me hablan incluso se sinceran conmigo y cuando están con otros que saben que no me hablan no se quieren acercar o no se atreven a entablar conversaciones conmigo delante de ellos.
He dejado de ir a actos donde necesariamente me tengo que sentar en la mesa de “medios de comunicación” puesto que nadie se quiere sentar conmigo por las razones que he expuesto.
Veo como se les dan consignas a las Cortes y Falleras Mayores de Valencia para que tengan cuidado conmigo.
También veo como hay quien no se alegra nada cuando me ve y luego viene otro detrás de mi y le sonríe y le da un abrazo.
El Maestro Mayor del Gremio no me puede ni ver, no hay mas que ver cuando nos juntamos en algún acto como me esquiva o la cara de “espero que no me vea este…” que me pone.
Hay quien me dice que soy el “Sálvame fallero” porque nadie me escucha y todo el mundo sabe lo que digo.

¿Y todo esto vale la pena?

Pues si. Y mucho. Y os cuento porque.

Hay quienes ocupan cargos muy importantes pero nunca he tenido que decir nada de ellos, o si lo he dicho, han hablado conmigo o han rectificado.

Quienes no me hablan o se molestan con mi presencia son los que de alguna forma u otra han sido blanco de nuestros comentarios o nuestras críticas de hechos no normales que hasta ahora nadie sacaba a la luz y que en el programa Nuestras Fallas lo hacemos.

Yo se que esto pilló a mas de uno con el pie cambiado cuando no estaba acostumbrado a que les criticaran puesto que nadie lo hacía.

Pero nosotros hemos roto una dinámica dulce y apacible donde se campaba a sus anchas y las críticas no dejaban de ser de casal en corrillos que no llevaban a ningún lado.

Pero estos que se molestan o no me hablan son los mínimos. No vamos a negar que por el puesto que ocupan tengan un peso específico en la fiesta o bien que forman parte de algún grupo de “amigos” que luego salen de jurados y se votan entre ellos. Pero son muy pocos.

Si analizamos los cambios producidos desde nuestra aparición como programa hasta ahora vemos como si que hay cambios y si que se ha ido haciendo una “selección natural” donde los “amos de las fallas” cada vez quedan mas al descubierto y son marcados con el dedo para que dejen de hacer chanchullos.

También van desapareciendo personajes (o personajillas que también las hay) que pensaban que por ser hijo de, o hermana de, o haber sido tal cosa en un año determinado, podían campar a sus anchas riéndose del mundo fallero sin pudor dando este o aquel premio o nombrando a esta o a esta otra candidata porque es mi amiga.

Y lo mejor no es eso. Lo mejor es que encima se muestran como víctimas de conspiraciones y se quieren hacer los mártires. Pero el pueblo no es tonto y en una sociedad globalizada a través de las redes sociales se sabe todo de inmediato y se conocen relaciones personales enseguida. A las muestras me remito.

Son multitud los temas que hemos tocado y que, curiosamente, solo han salido en los otros medios cuando ha tocado algún “amigo” de los medios. Cuando la persona afectada no es “amigo” no se le ha dado la misma importancia.

Pero si que veo que este trabajo tiene su recompensa.

Y no es otra que los comentarios que surgen cuando vas de casal en casal y te animan, te dan apoyo o te dicen que te siguen en facebook y la radio.

Y ves que los que te critican, te dejan de hablar, te repudian o te ignoran, luego en un acto multitudinario son apenas reconocidos y saludados. Y sin embargo, en nuestro caso, son muchos los amigos que nos saludan y se acercan a vernos. Y esto se agradece.

Son muchas las fallas de Valencia y de los pueblos que se identifican con nosotros porque saben que son víctimas de estos amiguismos y saben que nuestra labor está en desenmascararlos y ponerlos en liza en la opinión pública fallera para su mofa y escarnio.

No es nuestro objetivo básico pues el verdadero es informar. Pero informar para bien y para mal. Cuando alguien haga algo que no sea justo. Aunque aquí venga lo que viene. Es decir, “leer párrafo primero”.

Pero como dice alguien “Yo soy así, así seguiré, nunca cambiaré…”

Porque si cambiase algún día dejaría de informar de fallas.
Hasta ahora todo lo que hemos dicho se ha probado que es verdad. Nos han tachado de mentirosos pero no lo han demostrado nunca.

Y si como humanos que somos nos hemos equivocado, hemos rectificado y ya está.
También os aseguro que si algún día me toca un premio gordo de lotería dejaba la información fallera que es la que está manteniendo mi familia en estos momentos y la que les da de comer.

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