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sábado, 16 de junio de 2012

Llamar a cada uno con su nombre.



Dicen que el nombre imprime carácter. Pues de nombres quiero hablar.

No es un tema muy importante. Más bien es curiosidad y es algo que me llamó la atención al ver el pergamino de mi hijo que corresponde al “Distintiu d’Argent” que le fue concedido.

Se llama Jorge como bien sabéis muchos de vosotros. Pero en el pergamino le ponen “Jordi”. El en realidad se llama Jorge, no Jordi. Entonces yo pediría a quien corresponda que el nombre que figura en el censo sea el que figure en el diploma acreditativo de cualquier distinción.

¿Qué por qué pido esto?

Pues porque cada uno se llama como se llama en el idioma que se llama.

¿Por qué solo se traducen los nombres castellanos?

Pregunto esto porque otros diplomas he visto que pone, por ejemplo, Gorka y no lo traducen. Como sabéis Gorka es Jorge en vasco. Y uno se pregunta porque un nombre castellano si que lo traducen al valenciano y uno vasco no.

Otro ejemplo son la moda de poner nombres extranjeros como por ejemplo Iván. Este  nombre, Iván, es Juan en ruso. Es decir, traducido sería Joan. ¿Por qué estos dos nombres no los traducen y ponen Jordi y Joan en lugar de Gorka e Iván.

A mi, por ejemplo, en mi pergamino ponía Josep Antoni, cuando en realidad soy José Antonio.

¿No veis normal que se respeten los idiomas originales de los nombres?
¿Por qué solo se traducen los nombres en castellano y se respetan los otros idiomas en Junta Central Fallera’

Sin acritud, amigos, sin acritud.

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